En los límites de la realidad

In Expansión by Víctor Sunkel MenaLeave a Comment

En los límites de la realidad (USA, 1983) fue la versión cinematográfica de la popular serie estadounidense The twilight zone emitida en las décadas de los 50 y los 60. El filme, producido por Steven Spielberg, está dividido en 4 episodios dirigidos por los reconocidos cineastas John Landis, Joe Dante, George Miller y el mismísimo Spielberg, quien por vez primera prescindió para la banda sonora del gran compositor John Williams para que, en su lugar, la pusiera el no menos genial Jerry Goldsmith. La película de género fantástico presenta en sus episodios a distintos protagonistas que habrán de enfrentarse en cada caso a situaciones límite que les conducirán más allá de la realidad.Con una banda sonora distinta, en esta semana que acaba el juicio al procés ha dejado sesiones que, perfectamente, podían haber sido extraídas de uno de los capítulos de En los límites de la realidad. Y hemos tenido que asistir a la visión de un Marchena que, a ratos, parecía sentirse más en los límites de la realidad que en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo al tratar de dirigir la práctica de unas testificales propuestas por las defensas que, también por momentos, llegaron a ser surrealistas.El comienzo de ese viaje a otra dimensión se inició el lunes con la declaración testifical de un mando de antidisturbios (la denominada BRIMO) de los Mossos d’esquadra que había sido propuesto por la defensa del exconsejero Joaquim Forn. Cuando todos suponían que el Mosso declararía, obviamente, a favor de las defensas, el agente se descolgó, agarró y dijo al Tribunal que el 20-S, durante los disturbios que se produjeron en la Consejería de Economía, Jordi Sánchez le había exigido que se «largara». Ante la estupefacción de la sala, el policía continuó relatando que Sánchez le dijo que iba «a llamar al President y al conceller» y que «Trapero se había vuelto loco», tras lo cual le reiteró que «sacara a la Brimo de aquí». Finalizó afirmando que, cuando intentaron traspasar el cordón que se había creado por la muchedumbre para evitar la salida del edificio de la comisión judicial, fueron abucheados y recibieron el lanzamiento de alguna botella que impactó en un agente. Imaginen ahora la cara de Sánchez y la de su Letrado. Tras el mazazo, desfiló, entre otros, el exalcalde de Barcelona y miembro del PDeCat Xavier Trías, según el cual los sucesos del 20-S discurrieron en un clima pacífico y de «reivindicación nacional». Antes de marcharse, Trías no desaprovechó la ocasión para criticar a la Guardia Civil porque, a su entender, no debían de haber dejado armas dentro del vehículo que estaba siendo asaltado por el gentío; «yo, que he hecho la mili, les digo: esto es una barbaridad y a quien lo haya hecho le va a caer un paquete que se va a quedar solo», señaló satisfecho.El resto de las sesiones de la semana se consagraron a escuchar los testimonios de decenas de ciudadanos catalanes que habían votado -o intentado hacerlo- el 1-O. Y pese a que todos ellos intentaron transmitir al Tribunal un relato de la jornada electoral de absoluta normalidad -«como cualquier otra», recalcaban- hubo aspectos tan llamativos como que uno dijo que las urnas las había traído una persona disfrazada, otro que habían aparecido solas y «nunca supimos cómo» o que los miembros de las mesas eran conformados sobre la marcha entre los propios vecinos. Cerró el jueves la última sesión semanal un policía jubilado que aseguró que sus tres hijos fueron agredidos por la Guardia Civil cuando se disponían a ejercer su derecho al voto. Eso si, cuando fue preguntado sobre la agresión al agente de la Benemérita que terminó por los suelos al ser alcanzado por una silla que le arrojaron, manifestó que, según él pudo observar, el agente se había caído solo. Lástima que en el video que circuló desde ese día por las redes sociales se aprecie justamente lo contrario.Lo dicho, esta semana sólo faltó que Marchena hiciese sonar al inicio de cada sesión de juicio la famosa melodía de introducción de En los límites de la realidad.

Víctor Sunkel
Abogado penalista

Comparta este artículo

Leave a Comment