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Espartanos

In Expansión by Víctor Sunkel Mena0 Comments

Los casi 300 folios de la sentencia dictada ayer por la Sección 4ª de la Audiencia Nacional, presidida por la experimentada Magistrada Teresa Palacios –acostumbrada a lidiar con macroprocesos como el de Gescartera–, son testigos silenciosos de la cruenta batalla dialéctica  que han mantenido durante los últimos 4 meses la fiscalía anticorrupción, representada por el veterano Alejandro Luzón, y las defensas de los 65 acusados que intervinieron de una forma u otra en Caja Madrid, primero, y Bankia, después, y que han sido defendidos por los primeros espadas del derecho penal patrio.

Aunque la sede de la Audiencia Nacional no se parezca a la Grecia narrada por el célebre historiador Heródoto, el fiscal Luzón no pueda ser identificado de forma alguna con el rey persa Jerjes I, ni desde luego los letrados de Rato o Blesa –o de cualquiera de los acusados– con el rey espartano Leónidas (pese que han luchado como tal), lo cierto y verdad es que en esos 120 días que ha durado la vista del proceso de las black se ha intentado por las defensas que el “temible” ejército persa no lograra franquear el estrecho paso de las Termópilas, que, en el caso de las denominadas tarjetas opacas, venía a ser la pretensión de que el Tribunal no aceptara como prueba y diera por bueno un controvertido listado presentado por la acusación en formato informático Excel.

La hoja de Excel en cuestión fue aportada al procedimiento por Bankia y contenía, al parecer, un interminable y detallado extracto de todos los movimientos realizados por los titulares de cada una de las tarjetas de crédito que fueron objeto de enjuiciamiento. La hoja de cálculo se presentaba de esta manera como la más singular y fundamental prueba de cargo de la que disponía la acusación, toda vez que no se conservaban los recibos o facturas que acreditaban la realidad de las operaciones de pago realizadas por los tenedores de las tarjetas en los distintos establecimientos comerciales.

Y buena prueba de la importancia que ha supuesto para el pleito el refutado listado Excel lo representa el que no pocos folios del total de esos 300 que constituye la resolución dictada ayer por la Audiencia Nacional, se centren en el análisis de su origen, naturaleza, efectos, legitimidad y, desde luego, configuración como prueba de cargo válida en la que sustentar el fallo condenatorio alcanzado. No en vano, si el Tribunal hubiera aceptado la tesis de las defensas (nulidad del listado) la absolución de los acusados habría devenido casi automáticamente en un hecho cierto, pues la sentencia de la audiencia sólo condena a los 65 exdirectivos de Caja Madrid y Bankia por un delito de apropiación indebida –descartando el de administración desleal– al entender que los condenados se hicieron con los fondos de la entidad haciendo un uso irregular de unas tarjetas de crédito que se hallaban fuera del circuito oficial de gastos. Y, precisamente, la única prueba que existía a día de hoy de esa supuesta apropiación de fondos, resultó ser el famoso listado Excel con el que se han enzarzado acusaciones y defensas en los últimos meses.

Por lo demás, la imposición de penas por parte del Tribunal, una vez admitida la validez de la hoja Excel, puede ser traducida en una masacre como la que sufrieron los espartanos en las Termópilas, ya que ni uno de los 65 enjuiciados ha sido absuelto; pero, sobre todo porque Blesa ha recibido la más alta condena permitida por el delito de apropiación indebida6 años de cárcel– y Rato por su parte ha sido sentenciado a 4 años y 6 meses de privación de libertad. El resto de penados ha sufrido condenas que oscilan entre los 3 meses a los 6 años de prisión.

El Tribunal Supremo, trasmutado aquí en el senado espartano, tendrá la última palabra en unos meses cuando tenga que resolver los más que previsibles recursos de casación que, sin duda, estén ya pergeñando las defensas. Veremos entonces quién gana la decisiva Batalla de Platea, y si defender las Termópilas mereció o no el sacrificio de tantos.

Víctor Sunkel
Abogado penalista

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